Qué pasa con las deudas comunes tras el divorcio

Introducción

Cuando una pareja casada en régimen de gananciales se divorcia, no solo hay que repartir los bienes: también hay que decidir qué ocurre con las deudas que contrajeron juntos durante el matrimonio. Es una de las dudas que más preocupación genera, especialmente cuando hay una hipoteca de por medio. Muchas personas creen que el divorcio «libera» automáticamente de una deuda compartida, y no es así. En este artículo te explicamos qué deudas se consideran comunes, cómo se reparten en la liquidación de gananciales y qué pasa realmente frente al banco cuando hay una hipoteca conjunta.

Respuesta rápida

El divorcio no elimina las deudas comunes: solo reparte internamente entre los excónyuges quién debe pagar qué. Frente a terceros (bancos, Hacienda, proveedores), ambos pueden seguir siendo responsables si la deuda se contrajo durante el matrimonio, salvo que se formalice un cambio expreso con el acreedor, como una novación hipotecaria. Por eso, negociar con el banco antes o durante la liquidación de gananciales es tan importante como repartir los bienes.

Tabla de contenidos

Qué se considera una deuda común

No todas las deudas que tiene un matrimonio son gananciales. En general, se consideran deudas comunes las que se contrajeron durante el matrimonio para atender las necesidades de la familia o para adquirir o mantener bienes gananciales: la hipoteca de la vivienda habitual, préstamos para reformas, tarjetas de crédito usadas en gastos familiares, o incluso deudas vinculadas a la actividad profesional de uno de los cónyuges si repercutieron en beneficio de la familia.

Por el contrario, las deudas claramente personales —como un préstamo pedido por uno de los cónyuges para un gasto exclusivamente propio y sin beneficio para la familia— suelen quedar fuera del reparto común, aunque en la práctica esto puede generar discrepancias que conviene revisar caso por caso.

Divorcio y deudas: qué cambia realmente

Aquí está el matiz que más confusión genera: el divorcio resuelve la relación personal entre los cónyuges, pero no cambia automáticamente la posición de cada uno frente a quien prestó el dinero. Si ambos firmasteis un préstamo o una hipoteca, ambos seguís figurando como responsables ante el banco después del divorcio, aunque el convenio regulador o la sentencia digan otra cosa.

Eso significa que el acuerdo entre vosotros —por ejemplo, «la deuda la asume él o ella a partir de ahora»— tiene validez entre vosotros dos, pero no vincula al banco ni a terceros acreedores si estos no lo han aceptado expresamente. Si la persona que se comprometió a pagar deja de hacerlo, el banco puede reclamar al otro cónyuge igualmente, y este solo podrá después reclamar internamente esa cantidad a quien incumplió el acuerdo.

La hipoteca conjunta: el caso más habitual

El ejemplo más frecuente es la vivienda con hipoteca a nombre de los dos. Que la casa se adjudique a uno de los cónyuges en el convenio regulador no significa que el otro deje de deber al banco. Son dos cuestiones jurídicamente distintas:

  • La propiedad del inmueble, que se decide entre los cónyuges (o el juez, si no hay acuerdo).
  • La responsabilidad frente al banco, que sigue rigiéndose por lo firmado en el préstamo hipotecario.

Para que el cónyuge que no se queda con la vivienda deje realmente de responder ante el banco, es necesario tramitar una novación o subrogación hipotecaria, en la que el banco acepta liberar a esa persona del préstamo. Esto implica normalmente que el banco vuelva a estudiar la solvencia de quien se queda como único titular. Si el banco no acepta la novación, ambos seguirán siendo responsables solidarios de la hipoteca, con independencia de lo que diga el convenio regulador.

Cómo se reparten las deudas en la liquidación de gananciales

Cuando se disuelve la sociedad de gananciales, se elabora un inventario que incluye tanto los bienes como las deudas comunes existentes en el momento del divorcio. El proceso, en líneas generales, sigue esta lógica:

  1. Inventario: se listan los bienes gananciales y las deudas pendientes que tengan ese carácter.
  2. Pago de deudas comunes: antes de repartir el patrimonio, lo habitual es que las deudas comunes se paguen o se descuenten del activo conjunto.
  3. Adjudicación del resto: lo que queda después de liquidar las deudas se reparte entre ambos cónyuges, normalmente al 50%, salvo pacto distinto.

Si una deuda se ha incluido correctamente en ese inventario y se ha liquidado siguiendo el procedimiento adecuado, el cónyuge que no la generó tiene más protección frente a reclamaciones futuras de esa deuda. Por eso es tan importante hacer bien el inventario en el momento del divorcio, y no dejar deudas «flotando» sin resolver, ya que unos años después pueden seguir siendo reclamables si no se gestionaron correctamente en su momento.

Errores frecuentes

  • Pensar que el convenio regulador vincula al banco. Solo vincula entre los excónyuges; el banco sigue rigiéndose por el contrato de préstamo original hasta que se modifique formalmente.
  • No tramitar la novación hipotecaria tras el divorcio. Si no se hace, ambos siguen siendo responsables solidarios aunque uno de los dos ya no viva en la vivienda.
  • Dejar deudas fuera del inventario de gananciales. Puede generar reclamaciones años después, cuando ya es más difícil demostrar el carácter común de la deuda.
  • Confundir deuda con titularidad del bien. Adjudicarse un bien no implica automáticamente asumir en solitario la deuda asociada frente al acreedor.
  • No informar al banco del divorcio. Aunque no sea obligatorio, mantener una comunicación clara con la entidad ayuda a negociar mejor una novación o un cambio de condiciones.

Preguntas frecuentes

¿El divorcio me libera automáticamente de la hipoteca si la casa se la queda mi ex? No. Mientras el banco no acepte una novación o subrogación que te libere del préstamo, sigues siendo responsable de la deuda frente a la entidad, aunque no seas ya el propietario de la vivienda.

¿Qué pasa si mi ex deja de pagar su parte de una deuda común? El acreedor puede reclamarte a ti el total de la deuda si ambos figuráis como responsables solidarios. Después, tú podrías reclamar internamente a tu ex la parte que le correspondía pagar.

¿Es obligatorio incluir todas las deudas en la liquidación de gananciales? Sí, las deudas de carácter ganancial deben figurar en el inventario para repartirse correctamente y evitar problemas futuros con acreedores.

¿Puedo negociar con el banco antes de firmar el divorcio? Sí, de hecho es recomendable iniciar esa conversación cuanto antes, ya que la novación hipotecaria puede tardar y conviene tenerla resuelta o encaminada al formalizar el convenio regulador.

¿Las deudas personales de mi ex me afectan a mí? En principio no, si son deudas privativas contraídas sin beneficio para la familia. El problema surge cuando existe duda sobre el carácter de la deuda, algo que conviene revisar con detalle en cada caso.

Conclusión

Repartir bienes es solo una parte de la liquidación de gananciales; gestionar bien las deudas comunes es igual de importante, y a menudo se descuida. Que el convenio regulador reparta una deuda entre los cónyuges no cambia la posición de cada uno frente al banco u otros acreedores, y eso puede generar sorpresas desagradables años después si no se gestiona correctamente desde el principio.

Si tienes una hipoteca conjunta o deudas comunes pendientes de resolver en tu proceso de separación, es el momento de hacer un buen inventario y valorar con calma cada paso, incluida la posible novación hipotecaria. Puedes ampliar información en nuestros artículos sobre el inventario de bienes y deudas en la liquidación de gananciales, el uso de la vivienda familiar en el divorcio: guía completa para evitar conflictos, o las ventajas del divorcio de mutuo acuerdo.

Antes de firmar cualquier acuerdo sobre deudas y bienes, es importante tener claro qué documentación necesitas y cómo afecta cada decisión a tu situación concreta. Y si tu caso tiene particularidades —negocio familiar, varias propiedades, deudas con terceros—, en una consulta presencial podemos revisar contigo el inventario completo y diseñar la estrategia más segura para tus intereses.